El trío Vidurria hizo de las suyas en Sanata Bar

17
ene
2014
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El sábado 31 de marzo, ocurrió algo extraordinario en la esquina de Sarmiento y Bustamante, donde el Sanata Bar mantiene viva la ilusión de que el mundo existe. Poco antes de medianoche, de ese misterioso establecimiento comenzó a brotar el envolvente sonido de un clarinete. Quienes pasaban por la vereda, imantados por esa música, como los ratones que seguían al flautista de Hamelín, comenzaron a entrar en fila por la puerta del establecimiento, hasta que no quedó mesa ni silla libre.

La melodía -era el solo de Inspiración- fluía desde el instrumento de Soledad Muriel, la encantadora (en ambos sentidos de la palabra) clarinetista del trío Vidurria, que conforma con dos finos guitarristas: Esteban Jusid y Camilo Córdoba.

Luego del tango de Paulos, los Vidurria se despacharon con La Trampera, De vuelta y media, y Niebla del Riachuelo. Un intermedio latinoamericano dejó oír el choro de Pixinguinha, Carinhoso. A continuación, Jusid y Córdoba, hicieron volar dos aves de vieja estirpe tanguera: La Cachila y Gallo Ciego, este último, en una arrolladora interpretación en dúo de guitarras. Después, el particular sonido del clarinete le dio aún más misterio a la milonga Nocturna, y mucho brillo a la idem De mis amores.

No faltó el folklore, en dos temas: un carnavalito y una litoraleña, ambos de Esteban Jusid, quien trocó momentáneamente la guitarra por el charango. En esta parte se sumaron un bajo y una guitarra, en las manos de Ricardo y Marcelo Jusid respectivamente.

Como otras veces, el público aplaudió con ganas a estos excelentes artistas radicados en Granada, España, pero con un pie bastante afirmado en Buenos Aires.

Por Carlos Zito – http://www.tintaroja-tango.com.ar/

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